Aunque el mercado del vehículo de ocasión ofrece las mismas ventajas que un coche de km 0, el vehículo de ocasión incluye una serie de desventajas añadidas.


Entre ellas podemos destacar que no saber a quién ha pertenecido y cuantas ventas arrastra es una tónica de los coches de segunda mano.

Tampoco podemos saber con certeza cuál es su estado y las averías que puede acarrear. Los modelos antiguos suelen estar desfasados tecnológicamente y su apariencia puede ser poco atractiva. Por último, si somos amantes de los modelos antiguos, nada nos asegura que encontremos el que estaríamos dispuestos a comprar.

  1. Más barato que uno de concesionario. El principal motivo para decantarse por un km 0: ahorrar dinero. Aunque su precio sea relativamente más caro que uno de segunda mano, sus pocos kilómetros nos permiten disfrutar de un coche prácticamente nuevo, a un menor coste.
  2. Perfecto para iniciarse. Los arañazos y los golpes no nos dolerán tanto, aunque será lo suficientemente fiable y seguro para evitar accidentes, o en unas malas, asegurar de que el daño sea mínimo.
  3. Garantizados. Los coches km 0 tienen más garantías que los que suelen venderse entre particulares, ya que cuentan con revisiones que garantiza su estado. Además su poco kilometraje asegura que su estado no ha sufrido por la propia conducción.
  4. Variedad. Prácticamente podrás encontrar todos los modelos del mercado actual, pero a un precio inferior.
  5. Comprar lo que no podrías comprar. A veces nuestro presupuesto no llega al precio de concesionario, pero si para un km 0. Es cuestión de números y preferencias.