Los coches eléctricos han dejado de ser una novedad y cada vez tienen más presencia en el mercado de segunda mano. Esto hace que muchos conductores se planteen una pregunta: ¿merece la pena comprar un coche eléctrico de segunda mano?
La respuesta depende de varios factores, especialmente del uso que vayas a darle, la autonomía que necesites y, sobre todo, del estado de su batería.
Comprar un coche eléctrico de segunda mano puede ser una buena forma de acceder a esta tecnología por un precio más ajustado, pero es importante saber qué revisar antes de tomar una decisión.
¿Qué ventajas tiene comprar un coche eléctrico de segunda mano?
Una de las principales ventajas es, evidentemente, el precio. Al comprar un vehículo que ya ha tenido un propietario, puedes acceder a modelos y equipamientos que quizá tendrían un precio elevado si fueran nuevos.
Pero el ahorro no termina en el precio de compra.
Menores costes de mantenimiento
Los coches eléctricos cuentan con una mecánica diferente a la de los vehículos de combustión y tienen menos componentes sometidos a desgaste.
Por ejemplo, no necesitan cambios de aceite del motor ni de determinados filtros asociados a los motores de combustión. También cuentan con sistemas de frenado regenerativo que pueden reducir el uso de los frenos convencionales.
Esto puede traducirse en un mantenimiento más sencillo en determinados aspectos.
Menor gasto energético
El coste de utilizar un coche eléctrico depende de factores como el precio de la electricidad, dónde se realice la carga y el consumo del vehículo.
Si puedes realizar buena parte de las recargas en casa, el coste por kilómetro puede resultar especialmente interesante frente a un vehículo de gasolina o diésel.
Una conducción diferente
Los coches eléctricos destacan por una conducción suave y silenciosa, además de ofrecer una respuesta inmediata al acelerar.
Para desplazamientos urbanos y trayectos diarios pueden resultar especialmente cómodos.
La batería: el punto más importante al comprar un eléctrico de segunda mano
Si hay un elemento que merece especial atención al comprar un coche eléctrico de segunda mano, es la batería.
La batería es uno de los componentes más importantes y costosos del vehículo, por lo que conocer su estado es fundamental.
No basta con saber cuántos kilómetros tiene el coche. También es interesante conocer cómo ha sido utilizado y, cuando sea posible, comprobar el estado de la batería mediante un diagnóstico.
¿La batería pierde capacidad con los años?
Sí. Como cualquier batería, la de un vehículo eléctrico experimenta un proceso de degradación con el uso y el paso del tiempo.
Esto significa que un coche eléctrico de segunda mano puede tener algo menos de autonomía que cuando era nuevo.
Sin embargo, que una batería haya perdido parte de su capacidad no significa que esté en mal estado. Lo importante es conocer qué capacidad conserva y si su funcionamiento es correcto.
Por eso, antes de comprar un eléctrico de segunda mano, conviene preguntar por el estado de la batería y por el historial de mantenimiento del vehículo.
¿Cuántos kilómetros puede tener un coche eléctrico de segunda mano?
Al igual que ocurre con los coches de combustión, el kilometraje no debería analizarse de forma aislada.
Un vehículo eléctrico con muchos kilómetros puede estar en buenas condiciones si ha recibido un mantenimiento adecuado y ha tenido un uso correcto.
Además del kilometraje, conviene valorar:
- La edad del vehículo.
- El estado de la batería.
- El historial de mantenimiento.
- El tipo de uso que ha tenido.
- El estado de neumáticos y frenos.
- El funcionamiento del sistema de carga.
- La autonomía real que ofrece actualmente.
Por tanto, no existe una cifra de kilómetros a partir de la cual un coche eléctrico de segunda mano deje automáticamente de ser una buena compra.
¿Qué autonomía necesitas?
Este es otro de los aspectos que debes valorar antes de comprar un coche eléctrico de segunda mano.
No necesitas la misma autonomía si utilizas el coche principalmente para desplazarte por ciudad que si realizas viajes largos todas las semanas.
Antes de elegir un modelo, piensa en tus desplazamientos habituales.
Si utilizas el coche principalmente en ciudad: una autonomía más ajustada puede ser suficiente.
Si realizas trayectos interurbanos frecuentes: necesitarás valorar un modelo con mayor autonomía.
Si haces viajes largos habitualmente: además de la autonomía, será importante comprobar la velocidad de carga y la disponibilidad de puntos de recarga en tus rutas habituales.
La mejor autonomía no es necesariamente la más alta, sino la que se adapta a tus necesidades.
¿Qué hay que revisar antes de comprar un coche eléctrico de segunda mano?
Antes de adquirir cualquier vehículo de segunda mano es recomendable realizar una revisión completa. En el caso de un eléctrico, hay algunos puntos que cobran especial importancia.
Estado de la batería
Es uno de los primeros aspectos que deberías comprobar.
Sistema de carga
Comprueba que el vehículo carga correctamente y revisa el estado de los cables y conexiones.
Autonomía
No te quedes únicamente con la autonomía que anunciaba el vehículo cuando era nuevo. Comprueba qué autonomía ofrece actualmente.
Neumáticos y frenos
Aunque el sistema de frenada regenerativa reduzca el desgaste de los frenos convencionales, estos también necesitan revisiones.
Sistemas electrónicos
Pantallas, sensores, cámaras, climatización y sistemas de asistencia a la conducción también deben funcionar correctamente.
Entonces, ¿merece la pena comprar un coche eléctrico de segunda mano?
Sí, puede merecer mucho la pena, especialmente si el vehículo se adapta a tus necesidades y su batería se encuentra en buenas condiciones.
Entre sus principales ventajas encontramos un precio de compra más accesible que el de un modelo nuevo, un mantenimiento diferente y, en muchos casos, un coste de uso atractivo.
Eso sí, antes de comprarlo es fundamental revisar el estado de la batería, conocer su autonomía real y comprobar que todos sus sistemas funcionan correctamente.
En KM0 te ayudamos a encontrar coches de segunda mano revisados y preparados para seguir haciendo kilómetros. Porque comprar un coche de segunda mano no consiste únicamente en encontrar un buen precio: también se trata de saber qué estás comprando.
